PERSPECTIVAS NEGATIVAS por la asunción de la nueva Ministro de Economía – Fundación Atlas 1853, Plataforma Cero y Diario La Nación

Por Adrián Osvaldo Ravier
El fuerte crecimiento del PIB de los últimos tres años implicó una importante y rápida recuperación de la economía argentina. La capacidad instalada se encuentra en algunos casos (como la industria de la construcción) cercana al 90 %, lo que implica que en los próximos años, para comenzar un proceso de crecimiento será necesaria nueva inversión.
La teoría económica enseña que los inversionistas, tanto extranjeros como locales, analizan dos variables fundamentales para decidir dónde invertir su capital. Por un lado, estudian la rentabilidad esperada del proyecto de inversión puntual, y por otro analizan el riesgo, tanto de la operación en la que incurren, como del contexto macroeconómico del país y la región en la que invierten.
La medición del riesgo macroeconómico puede abrirse en un abanico de variables, pero simplificando podemos argumentar que se representa tanto en la inflación esperada, como en la seguridad jurídica y en la claridad en las reglas de juego.
La inflación esperada en la Argentina, si bien es todavía controlada por el Banco Central, ya representa la tercer tasa de inflación más alta del mundo, sólo detrás de Venezuela y Rusia. Pero el gobierno ahora suma un nuevo riesgo, al despedir al Ministro de Economía Roberto Lavagna, y reemplazarlo por la ahora ex titular del Banco Nación, Felisa Miceli. Analicemos brevemente, las causas del despido de Lavagna, y qué puede sumar o restar al gobierno, la primer mujer a cargo del Ministerio de Economía.

¿Por qué Lavagna es reemplazado?

No seremos los primeros en hablar del “autoritarismo” del presidente Kirchner. Ya no es novedad que en este gobierno no hay reuniones de gabinete para debatir sobre las mejores políticas que el país necesita para salir adelante. Es Néstor Kirchner quien toma cada decisión, y si se evidencia alguna contradicción entre quienes lo rodean, bastan sólo un par de días, para que esta persona abandone su cargo.
Roberto Lavagna, el Ministro de Economía que acompañó la rápida recuperación argentina (33.3 % de crecimiento del PIB en los últimos 43 meses), denunció hace unos días la existencia de un comportamiento cartelizado de parte de las principales empresas constructoras. La semana pasada, el ahora ex Ministro sostuvo que en la Cámara Argentina de la Construcción hubo al menos diez casos de sobreprecios en licitaciones de obra pública, concursos que maneja el Ministerio de Planificación, que conduce Julio De Vido, un hombre muy cercano al Presidente.
Por supuesto Lavagna no es el primero en evidenciar la corrupción que se maneja en el gobierno de Kirchner, pero el presidente no dudó mucho en reemplazar a, quizás, el miembro más importante de su gabinete.

¿Quién es Felisa Miceli?

Felica Miceli, de 52 años, es egresada de la Licenciatura en Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Fue Directora del Banco de la Provincia de Buenos Aires desde diciembre de 1983 hasta diciembre de 1987 y fue consultora de gobiernos nacionales y provinciales en financiamiento de proyectos de inversión.
Fue representante del Ministerio de Economía ante el Banco Central de la República Argentina desde mayo de 2002 hasta mayo de 2003, cuando dejó su cargo para asumir la presidencia del Banco de la Nación Argentina.
En mayo de este año, en una entrevista a Clarín, enunció las siguientes palabras que pueden ser bastante claras respecto de lo que nos espera:
“Las palabras ajuste, reestructuración, achicamiento están prohibidas en mi vocabulario. Pero si nos dicen cómo son las mejores prácticas en otros bancos del mundo, si nos aconsejan cómo mejorar la situación de déficit que tenemos, eso es bienvenido porque son más cabezas pensantes.”

¿Qué nos espera?

La referencia enunciada por Felisa Miceli buscó contestarle al Fondo Monetario Internacional respecto del deseo de “ajustar” o “reestructurar” el banco público más importante de la Argentina. Cabe destacar que ambas instituciones en donde Miceli ocupó cargos jerárquicos se caracterizan por la alta corrupción y el clientelismo político. Tanto el Banco de la Provincia de Buenos Aires, como el Banco de la Nación Argentina representan cajas políticas, en donde la suma de empleados y asesores triplica o cuadriplica la de cualquier otro banco privado de similares características, a la vez que los créditos que otorga, suelen darse a dedo a pseudo-empresarios que siempre financian las campañas de nuestros hoy, legisladores. Por supuesto estos créditos nunca se devuelven, y el desenlace es un fideicomiso, en el que el banco es saneado mediante el gasto público de la Provincia de Buenos Aires, o de la Nación Argentina, respectivamente.
A su vez, si llevamos sus declaraciones al ámbito nacional, sobre el cual ahora estará vinculada, se evidencia claramente una importante contradicción. ¿Puede solucionarse el problema inflacionario argentino sin “ajuste”, “reestructuración” o “achicamiento”?. Evidentemente, la ahora Ministro de Economía se encontrará en graves dificultades para solucionar la agenda de problemas que deja el ex Ministro Lavagna. Por un lado, el problema de la inflación, sólo puede solucionarse en la medida que el gobierno deje de financiar parte del gasto público con emisión monetaria. Esto implica dos alternativas, o “ajustamos”, “reestructuramos, o “achicamos”, o bien, aumentamos la presión fiscal. Argentina alcanzó su récord histórico en lo que hace a la presión fiscal, lo que estimulaba a numerosos economistas a proponer eliminar algunos impuestos y reducir el IVA a un 18 %. Pero si la Profesora Miceli no tiene estas palabras en su vocabulario, entonces necesariamente todas estas medidas deben quedar a un lado.
Otro punto importante en la agenda del Ministerio de Economía, lo representa la negociación con el Fondo Monetario Internacional. Pero evidentemente, Felisa Miceli guarda la línea del presidente y seguramente sus palabras representarán nuevos ataques a la institución que juega un rol de auditor de las inversiones del mundo.
Leyendo entre líneas, la decisión de Kirchner de alejar a Lavagna de sus funciones implica relegar la poca ortodoxia que el mismo manejaba, para pasar a un desconcierto absoluto en materia de gasto público e inflación. Felisa Miceli es la persona adecuada si lo que la Argentina busca es parecerse a la Venezuela de Chavez, en lugar de los casos exitosos que vemos en el mundo, como el chileno o el irlandés, entre muchos otros.

Artículo publicado originalmente en la Fundación Atlas 1853. Luego publicado en Plataforma Cero y referenciado en el Diario La Nación del 8 de enero de 2006.

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