Sólo una causa para las crisis financieras, monetarias y cambiarias

Por Adrián Osvaldo Ravier
Los últimos quince años han sido desastrosos en materia financiera, monetaria y cambiaria tanto para países en vías de desarrollo como para los países desarrollados. Si bien pueden identificarse varias causas para cada crisis particular, es el objeto de este artículo exponer una causa común a todas ellas.

Crisis por región

Comenzando por Norteamérica, Estados Unidos ha experimentado una burbuja bursátil que ha llevado en 2002 a una caída en el valor de las acciones equivalente a los 7 billones de dólares, el equivalente en ese momento al PIB de toda la Unión Europea o al 80% del PIB de Estados Unidos. La economía norteamericana se encuentra terriblemente endeudada por sus acumulados déficit comerciales y fiscales. Si bien ha experimentado importantes mejoras de productividad y presenta niveles de tasa de crecimiento importantes, ningún analista puede asegurar que la depresión ha quedado atrás.

En Centro América, con México a la cabeza, si bien el ingreso al Nafta le ha permitido abrir su economía y salir del aislamiento, el “efecto tequila” de 1995 ha demostrado la fragilidad del sistema financiero y su fuerte dependencia a los movimientos en la tasa de interés de Estados Unidos.
En América del Sur, la crisis de Brasil primero y la de Argentina después, ambas con devaluación mediante, se han propagado por todo el MERCOSUR y han devastado sus economías. La liberalización de mercados chilena podemos decir que ha sido la excepción a la regla.
En Europa Occidental, las potencias alemana y francesa se encuentran en un estancamiento importante de sus economías y con un fuerte riesgo por entrar en recesión. España por su parte, vive una burbuja inmobiliaria sin precedentes.
En Europa Oriental, luego de desterrar completamente el comunismo, comienzan a recuperarse las economías, pero el proceso es demasiado lento. No está demás mencionar la crisis rusa de 1998 que afectó a todos los países emergentes y que significó para los inversores extranjeros la pérdida del 70 u 80 % del capital invertido en títulos de deuda interna.
En Asia finalmente debemos hablar del largo estancamiento que experimenta la economía japonesa desde 1989. Según afirmó Ronald Mc Kinnon, profesor de economía internacional de la Universidad de Sandford de los Estados Unidos, “…la incapacidad para diagnosticar el prolongado hundimiento económico de Japón, con la inversión privada y el consumo languideciendo y el sistema bancario en perpetua crisis, se ha convertido en el gran fracaso de la macroeconomía moderna”.
Por su parte, la crisis asiática de 1997 se ha propagado al sudeste asiático y si bien estas economías están en recuperación mantienen la misma fragilidad que en años previos a la crisis.

La causa

Pero quedémonos con las palabras de Ronald Mc Kinnon: la crisis japonesa sería “el gran fracaso de la macroeconomía moderna”. Por supuesto podríamos extender estas palabras hacia el caso norteamericano y europeo, pero también a los casos de los países en vías de desarrollo. La macroeconomía moderna no estudia otra cosa que distintas formas de manipular la tasa de interés, controlar el tipo de cambio y disminuir o incrementar la oferta monetaria según criterios aleatorios del presidente de turno del Banco Central.

Tomemos por caso a la economía norteamericana. Alan Greenspan con su intento de recuperar la economía norteamericana ha manipulado la tasa de interés hasta llevarla al nivel más bajo de la historia. Incluso hay analistas que aseguraron que la tasa de interés real en Estados Unidos era negativa si se consideraba que la tasa de interés nominal era menor que la tasa de inflación.
Los enormes incrementos de productividad provocados por los avances de internet y la comunicación le han dado un respiro a la economía norteamericana. Pero el nivel de endeudamiento tanto en materia fiscal como comercial y fundamentalmente las continuas manipulaciones en materia monetaria y cambiaria muy pronto se verán reflejados en una importante depresión que lamentablemente azotará también a casi todas las economías del mundo.
Podríamos sugerir que todas las crisis nombradas no son más que una sola crisis. La crisis generada por la reserva federal y cada uno de los bancos centrales que manipulan los precios, la tasa de interés y la cantidad de dinero que circula en una economía.
Desde 1971 no hay moneda en el mundo que no esté sujeta a la política monetaria y cambiaria de algún Banco Central. La moneda hoy está respaldada únicamente en confianza. ¿Qué ocurrirá cuando la confianza termine?
Sugerimos comenzar a estudiar medidas alternativas. La moneda libre entendemos es el único camino. Ludwig von Mises, Friedrich A. Von Hayek y los pensadores de la Escuela Austríaca de Economía hace ya casi un siglo que vienen proponiendo la única solución posible, esto es, renunciar a todo tipo de políticas monetarias y cambiarias, dejando que el mercado establezca por su cuenta la tasa de interés, el tipo de cambio entre las distintas monedas y la cantidad de dinero que se requiere en circulación.
  • Artículo publicado en el sitio de la Fundación Atlas para una Sociedad Libre, 18 de febrero de 2005
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