No entiendo el optimismo – Fundación Atlas y Dolarización en las Américas de Ecuador

Por Adrián Osvaldo Ravier

En un artículo publicado el domingo 22 de junio de 2003 en el suplemento de Economía & Negocios del diario La Nación, el economista Lucas Llach afirma que “por primera vez en muchas décadas, la política económica argentina puede describirse como ortodoxa de acuerdo con cada uno de esos cinco criterios.” ¿Qué criterios? “Apertura económica, Estado liviano, inflación baja y tipo de cambio en lo posible flexible y cuanto más alto mejor”.

Se ha dicho a lo largo de la década del ’90 que Menem aplicaba el verdadero Liberalismo. Mientras el gasto público se duplicaba, el déficit crecía y el endeudamiento duplicaba nuestra deuda externa, los medios hablaban de liberalismo. Mientras la Argentina se encaminaba en acuerdos de libre comercio dentro del Bloque proteccioncita del MERCOSUR, los medios hablaban de liberalismo. Mientras las regulaciones en materia laboral no se eliminaban y el desempleo crecía hasta niveles únicos en el mundo, los medios hablaban de liberalismo. Mientras se privatizaban empresas públicas sin una correcta apertura económica en dichos mercados, los medios hablaban de liberalismo.

En resumen, nuevamente vemos como destacados economistas confunden las políticas económicas aplicadas por los distintos gobiernos como medidas de corte liberal. Es así que Martinez de Hoz y el gobierno militar son identificados como liberales, que el gobierno menemista ha sido “ultra-liberal”, De la Rúa es liberal y hoy Kirchner y Lavagna siguen al pie de la letra la ortodoxia económica.

Mientras el actual gobierno busca profundizar el MERCOSUR y se resiste junto a Brasil a integrar un acuerdo de Libre Comercio con todos los países de América, aquí hablamos de “apertura económica”.Mientras vemos como el gobierno no hace nada por disminuir el excesivo gasto público manteniendo una estructura política de dimensiones gigantescas en los tres niveles de gobierno, aquí hablamos de “estado liviano”.Mientras vemos como el gobierno acude a la “mágica maquinita” del BCRA para financiar sus gastos y hasta corrige circulares de dicha institución para aumentar los recursos que ésta le provee, aquí hablamos de baja inflación.Y mientras vemos como el gobierno continuamente interviene en el mercado cambiario para evitar que el mismo se ubique al tipo de cambio de mercado, aplicando la conocida flotación sucia, aquí hablamos de tipo de cambio flexible.

No entiendo el optimismo, y no entiendo a quienes identifican a las políticas de este gobierno como “ortodoxas” o “liberales”.

 

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