Por qué conviene un sistema privado de pensiones?

Jose Piñera es un economista de Chicago que contribuyó en la privatización chilena modelo del sistema de pensiones. En los ocho videos que adjunto a continuación, Piñera nos cuenta en pocos minutos, por qué conviene un sistema privado de pensiones:

Sistema privado de pensiones Parte 1/8

Sistema privado de pensiones Parte 2/8

Sistema privado de pensiones Parte 3/8

Sistema privado de pensiones Parte 4/8

Sistema privado de pensiones Parte 5/8

Sistema privado de pensiones Parte 6/8

Sistema privado de pensiones Parte 7/8

Sistema privado de pensiones Parte 8/8

Otros dos artículos relacionados:

El mito de las pensiones privadas

Reformar las pensiones

Consejos para jóvenes economistas

Avila

Consejos para jóvenes economistas – Por Jorge Avila

Advice for Aspiring Economists – by Greg Mankiw

 

 

 

En su “Autobiografía de un liberal” (1973), Ludwig von Mises; nos decía:

“Lean todo lo que sus profesores les indican leer. Pero no lean solo eso. Lean más. Lean todo acerca de un tema, desde todos los puntos de vista, ya sean socialista-marxista, intervencionista o liberal. Lean con mente abierta. Aprendan a pensar. Sólo cuando conozcan su campo desde todos los ángulos podrán decidir que es correcto y que es falso. Sólo entonces estarán preparados a responder a todas las preguntas, inclusive las que les hagan sus opositores”.

Krugman recomendó a Greenspan en 2001 crear una burbuja inmobiliaria

Krugman

EEUU sufrió una recesión en 2001 y 2002 tras el pinchazo tecnológico y los atentados del 11-S. Paul Krugman, premio Nobel de Economía y asesor de Obama y Zapatero, recomendó al entonces presidente de la FED, Alan Greenspan, crear una gran burbuja inmobiliaria que reemplazara a la burbuja del Nasdaq.

Análisis de la noticia por M. Llamas y J. R. Rallo

La prueba: Krugman en “The New York Times” (2002)

“To fight this recession the Fed needs more than a snapback; it needs soaring household spending to offset moribund business investment. And to do that, as Paul McCulley of Pimco put it, Alan Greenspan needs to create a housing bubble to replace the Nasdaq bubble.”

Para Allan Greenspan la Fed no causó la burbuja inmobiliaria

Para Juan Ramón Rallo, Greenspan sí causó esta crisis

Carta de Milton Friedman a Augusto Pinochet

Friedman

El “milagro” que experimentó la economía chilena, no es un milagro, sino la ilustración del poder de las ideas.

Lo que ocurrió en Chile en los últimos años no es algo que ocurrió de la nada, sino el producto de implementar políticas económicas correctas.

Quizás el punto de partida de la “transformación chilena” sea esta carta de Milton Friedman a Augusto Pinochet, de fecha 21 de abril de 1975.

Carta de Milton Friedman a Augusto Pinochet.

La salida de la crisis

Paul_Samuelson

El abandono del patrón oro, las dos guerras mundiales y la revolución keynesiana pueden leerse como factores que han contribuido al crecimiento del Estado. A partir de entonces, esta institución comenzó a jugar un rol central y activo en la economía, lo que dio lugar a que el mundo viviera de crisis en crisis, abandonando un estado recesivo para adentrarse en una nueva burbuja que, al explotar, nos retornaba a una situación crítica (unos ciclos económicos que atentan contra el bienestar de todos).

Ernesto Merimeé, profesor universitario y miembro de la Academia Española, se preguntaba incesantemente: “¿Para qué demonios sirve la historia si nadie aprovecha sus enseñanzas?”. Y una forma de ilustrar sus palabras es a través de la crisis de los treinta. Hemos cometido los mismos errores que entonces para llegar a una situación muy parecida. Y estamos cometiendo los mismos errores para que la crisis sea prolongada, como ya ha admitido incluso Joseph Stiglitz.

En otra oportunidad, señalamos la errónea interpretación de Paul Samuelson de lo acontecido entonces. Aquí intentaremos agregar cuáles fueron las verdaderas causas por las cuales Estados Unidos abandonó la depresión y se encaminó a ser la principal potencia económica mundial.

No es necesario repetir aquí las causas de la crisis, ni tampoco que Hoover y Roosevelt no sólo no ayudaron a resolver la situación, sino que contribuyeron a agravarla.

Como me ha señalado Alberto Benegas Lynch (h) en diversos artículos, la salida de la llamada Gran Depresión debe estudiarse en: a) lo que la disimuló, concretamente referido a índices de desempleo, dado que se reclutaron 12 millones de personas para las Fuerzas Armadas y b) lo que la revirtió, debido a las políticas que a regañadientes adoptó Truman en cuanto a:

La eliminación de los controles de precios.

El decreto del fin de la economía de guerra y la liberación de los factores productivos que pudieron destinarse a actividades rentables.

La destitución de colaboradores socialistas extremos como Harold Ickes y Henry Wallace y su reemplazo por personas más razonables.

La lamentable destrucción de Europa y Japón que convirtió súbitamente a Estados Unidos en una economía exportadora muy competitivo

Una apertura de fronteras que facilitó el comercio, todo lo cual fue ratificado y acentuado por Eisenhower (a lo que, además, añadió la consolidación de una política menos errática de la Reserva Federal y de los tipos de interés).

Pareciera haber un extremo consenso en la opinión pública, y en los especialistas, de que el fin de la crisis global actual no se extenderá más allá del cuarto trimestre de 2009, o del primer de 2010. Sin embargo, Obama está haciendo poco para que esto ocurra.

Aun cuando los índices muestren una mejora económica, creo que los economistas debemos cuestionarnos lo siguiente: ¿Nos estamos adentrando en una nueva burbuja? ¿Habrá una crisis todavía más profunda en el futuro próximo? ¿Qué podemos hacer para encaminarnos en un desarrollo económico sostenible que dé lugar a la completa erradicación de la pobreza? ¿Cómo terminar con estos ciclos económicos que golpean a la sociedad?

La respuesta, a mi juicio, no está en el rol activo que el Estado asumió desde la Revolución Keynesiana. Más bien deberá crearse un contexto macroeconómico favorable al ahorro y a la inversión, para lo que será necesario ofrecer un marco institucional estable, reglas de juego claras y seguridad jurídica. No olvidemos que las depresiones, y más cuando alcanzan tal magnitud, son el fruto de sucesivos errores de política económica.

Adiós a José Ignacio García Hamilton

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En la madrugada del 18 de junio de 2009 la Argentina ha perdido a uno de los máximos defensores de los principios de la libertad individual, la economía de mercado, la propiedad privada y el gobierno limitado: José Ignacio García Hamilton.

Su sitio web oficial lo describe como un “abogado y periodista devenido escritor”, pero José Ignacio García Hamilton era mucho más que eso. Algunos lo califican como “historiador”, y su larga obra confirma esta apreciación. Fue autor de los libros: El Autoritarismo Hispanoamericano y la Improductividad, Vida de un ausente, sobre Juan Bautista Alberdi; Cuyano alborotador, sobre Domingo Faustino Sarmiento; Don José, acerca de José de San Martín; Simón, vida de Bolívar, por citar sólo algunas de sus obras.

Otros lo caracterizan como un “académico”, ya que siendo doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales por la Universidad de Buenos Aires en 1990, recibió varios premios y fue invitado a disertar por las universidades de Wisconsin, Loyola, Johns Hopkins, Maryland, Yeshiva y Ripon, donde expuso sus ideas, siempre con originalidad y mostrando los frutos de sus intensas investigaciones.

Si bien no alcanzó el título de “economista”, lo era en cuanto a su apreciación del funcionamiento de la economía de mercado, la importancia de sus instituciones, y el rol que éstas jugaban en el crecimiento de los países. Su último libro Por qué crecen los países es quizás el mejor ejemplo.

Era también un “profesor“, de esos que enseñan con pasión, que transmiten las ideas no sólo con conocimiento sino con preocupación por mejorar el mundo en el que vivimos.

Pero por sobre todas las cosas era una gran persona y un gran ”liberal”. En los últimos años de su vida, abandonó la comodidad de la academia para introducirse en la política, y como diputado por Tucumán (en el período 2007-2011) se enfrentó al gobierno argentino actual, oponiéndose a las retenciones e intentando limitar el tamaño del Leviathan.

José Ignacio García Hamilton ha sido un ejemplo. Será difícil que el liberalismo argentino pueda reemplazar a una de las figuras más representativas de estos últimos tiempos.

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